Jesus nos libertó del pecado, con su muerte y resurrección luego de ser colgado en el madero.
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Jesus nos libertó del pecado, con su muerte y resurrección luego de ser colgado en el madero.
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que estarán en el lugar santo de Dios (Salmo 24:3,4). “Mantener la fe y la buena conciencia” nos preservará de naufragios espirituales (1 Timoteo 1:19).
Pedro y Pablo nos dieron otras importantes salvaguardas y ordenanzas:
Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis en salvación (1 Pedro 2:1,2).
Porque : El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala (1 Pedro 3:10,11).
Por lo cual, oh amados, estando es espera de estas cosas (la morada de la justicia, V. 13), procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. (2 Pedro 3.14).
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicac ión, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno (Colosenses 3:5-10).
Para liberarnos del pecado a fin de regresar a Dios ha existido desde hace mucho tiempo un mandato bíblico:
Si de todo corazón os volvéis a Jehová, quitad los dioses ajenos y a Astarot de entre vosotros, y preparad vuestro corazón a Jehová, y sólo a El servid (1 Samuel 7:3).
Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? (Ezequiel 18:31).
El Verdadero Arrepentimiento Incluye Dolor Santo y Vergüenza
El verdadero arrepentimiento también se manifiesta en dolor, vergüenza por aquellos actos pecaminosos cometidos y en un deseo ferviente de hacer las cosas correctamente:
Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia.
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