Publicado el 02-23-2010
Hay que resistir al hombre carnal; reteniendo la victoria sobre tus debilidades diarias |
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bien delante de Dios. No te conviene. Tercero, empieza tu plan de acción. Debilita el poder de ese hábito o tentación. Por último, empieza a resistir el deseo de ceder de nuevo. ¡No cedas! Clama la fuerza del Espíritu. El enemigo no puede obligarte a pecar. Nadie peca por obligación, sino por decisión. De ceder, el hombre carnal se fortalecerá. De resistir, el hombre espiritual crecerá. La decisión de quién tú quieres que rija tu caminar en Cristo es tuya. Tú no tienes que ceder a ninguna tentación. Cada vez que tú seas tentado, Dios te dará una vía de escape por donde tú puedes salir (1Co. 10:13). Es posible enterrar al hombre carnal. Ahora bien, la solución que ofrece "El Entierro del Hombre Carnal" no es simplemente una salida emergencia, sino un estilo de vida que la Palabra de Dios describe. Si en verdad deseas vivir una vida agradable a Dios, sigue las instrucciones del manual del creyente: La Biblia. Para enterrar al hombre carnal es necesario hacerlo con las herramientas de control que Dios nos ha dado. Tú puedes enterrar al hombre carnal haciendo lo siguiente: Velando y orando, ayunando, estudiando la Palabra, sometiéndote a Dios y viviendo en intimidad con el Espíritu Santo. Velando y Orando: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil (Marcos 14: 38). Ayunando: ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? (Isaías 58: 6). Estudiando la Palabra: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3: 16-17). Sometiéndote a Dios: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4: 7). Viviendo en intimidad con el Espíritu Santo: “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras ... |
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