El director de la entidad investigadora de accidentes de aviación en Francia, Jean-Paul Troadec, durante una conferencia de prensa en Le Bourget, cerca de París, el viernes 29 de julio de 2011. (AP foto/Michel Euler)
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El director de la entidad investigadora de accidentes de aviación en Francia, Jean-Paul Troadec, durante una conferencia de prensa en Le Bourget, cerca de París, el viernes 29 de julio de 2011. (AP foto/Michel Euler)
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Por ELAINE GANLEY ASSOCIATED PRESS (AP)
LE BOURGET, Francia (AP) — Una tripulación confundida y sin la preparación para evitar un desastre a gran altitud efectuó maniobras equivocadas, no compartió tareas y quizá no estaba consciente de que su vuelo terminaría en el océano Atlántico.
Las alarmas que advertían pérdida de sustentación aerodinámica y lecturas de velocidad incoherentes debido a fallas en los sensores, así como el clima tormentoso en un cielo oscuro y un creciente estrés conforman el escenario caótico de la cabina en los últimos momentos del vuelo de Air France del 1 de junio de 2009, el cual se dirigía de Río de Janeiro a París. Sus 228 ocupantes perecieron en la tragedia.
La BEA, siglas en francés de la entidad en Francia que investiga accidentes de aviación, emitió el viernes su tercer informe sobre el desastre, en el que facilita información técnica casi segundo a segundo de la trayectoria fatal del vuelo, pero no responde a la interrogante final de si un error del piloto, fallas del equipo u otros factores todavía desconocidos causaron la tragedia.
Las conclusiones de la BEA suscitan preguntas preocupantes sobre las reacciones de la tripulación en la cabina —dos copilotos— cuando el A330 entró en una pérdida de sustentación aerodinámica y sobre su capacidad para controlar la nave manualmente cuando el piloto automático se desconectó. En el informe se expresa preocupación sobre el estado de la preparación actual de los pilotos que vuelan aviones de gran tecnología cuando confrontan una crisis a gran altitud.
Las autoridades de la BEA dijeron que han reunido a un grupo de expertos, desde psicólogos a fisiólogos, en un intento por reconstruir la escena desde el punto de vista de los tripulantes: el factor humano, el cual podría incluir posible desorientación. Estas conclusiones podrían ser incluidas en el informe final previsto para principios del año entrante.
Muchas de las acciones de los tripulantes "parecen contrarias a la lógica y buscamos explicaciones racionales", dijo el investigador en jefe de la BEA, Alain Bouillard, en conferencia de prensa, en la que afirmó que la tripulación en la cabina al parecer no estaba consciente de que el avión había entrado en una fase de pérdida de sustentación.
"Entendemos cómo sobrevino el accidente", expresó Bouillard. "Ahora debemos aprender por qué sobrevino".
En el informe de 117 páginas del viernes, basado en las lecturas y análisis de las información de vuelo
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